jueves, 1 de noviembre de 2012

Desde la arcilla

Las puertas están cerradas,
miradas oscuras se acercan,
fingiendo las horas,
pesándome en las manecillas de tu reloj,
caminé en escarlata.
La tristeza se acerca,
la alegria se aleja,
mi muerte ya llega,
y mi vida se va.
Tu indulgencia me conmueve,
pero me daña.
Besos que incan,
caricias que raspan,
palabras que golpean la puerta de mi alma.


Alumnas del 2*Año del Polimodal, de la Escuela de Agricultura, Ganaderia y Granja.

S/T

No te preocupes,
sé feliz.
La mentira se rompe, y si sigue viva es que la mitad del hombre la esconde.
Dichosa el alma que encontró su estrofa,
y dentro sintió que su castillo se hizo choza.
Pidiendo que reciban,
en sus manos mi alma,
y guien mis pasos en el camino.
El tiempo lo dirá,
mi mente se bloquea.


Alumnos del 2* año del Polimodal de la Escuela de Agricultura, Ganaderia y Granja.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El juego de las escondidas

El juego de las escondidas, ese juego que en nuestra niñez todos lo hemos jugado, últimamente me ha causado muchos problemas. Desde hace un par de semanas no lo juego por diversión, sino por obligación. Mi padre hace un mes viene llegando borracho a casa, me pega a mí y le pega a mi madre. Ya no lo soporto más. Ahora cada vez que escucho su auto estacionarse en la entrada, salgo; me dirijo hacia el mercado que queda cerca de casa. Me siento una cobarde por dejar que mi madre sufra sola los maltratos de su marido borracho. Pero no tengo opción.
Sólo tengo apenas 11 años. Me quiero cuidar a mí misma. Sé que estoy siendo egoísta, pero últimamente los golpes están siendo más fuertes. Ya no lo soporto.
Escucho a mi padre gritar mi nombre, me escondo, sé lo que puede pasar si él me encuentra, lo veo dirigirse hacia mí, corro hacia otro escondite, veo que él me vió, me persigue. Corre detrás mio, él es más rápido y más fuerte que yo. Me alcanza en unos segundos. Me lleva arrastrando hasta mi casa, grito, pero por la cara de los compradores, se ve que ellos creen que soy una niña malcriada que no hace caso a sus padres.
Mi padre me hace entrar a la fuerza a casa. Veo a mi madre llorando en una esquina, había un pequeño charco de sangre en el agua. Mi padre me grita. Noto que está más bebido que de costumbre. En un momento, mi padre sale afuera, vuelve a entrar con un bate de béisbol que pertenecia a mi difunto hermano que murió de cáncer. Le suplico por mi vida. No tiene compasión, me da con el bate un fuerte golpe. Luego otro y otro. El último golpe acabó con mi pequeña vida. Me acuerdo que lo último que dije fué:

-"¡Papá, no me voy a esconder más!-"

Yo ya lo perdoné, lo que hizo fué producto del alcohol. Hoy, todavía me escondo. Ya no sé de quien. Pero me escondo.



Narela Closas

El gemir del viento

La noche siguiente empezó a salir el viento. El cual hacía que las puertas de la casa se abrieran y las ventanas gimieran.
La noche que seguía tambien pasó lo mismo, trabaron las puertas y ventanas, pero se abrían; escuchaban voces y más voces, llantos, risas, gritos. Los gemidos de las ventanas y más ruidos en el sótano, el bebé que lloraba junto a su madre, veían a una mujer que caminaba lento por su comedor. El sacerdote no quiso acercarse, su jefe se retiró antes, no era su jurisdccción.


*Las autoras de éste cuento, son alumnas del 9* año D, del Colegio Juan Francisco Maradona, de la ciudad de Beltrán, provincia de Santiago del Estero. Las alumnas son las siguientes: Tamara Reyes, Karen Gramajo, Yohana Lavaise, Mayra Pereyra, Carmen Santillán, Karina Valdés, Rita Carrizo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

El sol y la luna

Hace mucho tiempo, exactamente hace 2000 años, no existían ni el sol ni la luna. Pero, sí existía un solo astro al que llamaban Dión. Él estaba en el cielo las 24 horas del día y los 7 días de la semana. No tenían ni vacaciones ni descanso. Los habitantes de Teotihuacán le habían puesto de nombre Dión porque era su manera de llamarlo Dios, sin ofender a los dioses.
Un día, el Dios Supremo invocó a una reunión en las nubes. A la reunión fueron invitados todos los demás dioses. El motivo de la reunión era pensar ideas para deshacerse de Dión:

- Ese Dión nos roba toda la admiración que el pueblo debería tener con nosotros- Se quejó la diosa del agua, Viana.

- Creo que deberíamos deshacernos de él- Dijo el dios de la arena, Marck.

- Sí, pero ¿cómo?- Preguntó el dios de la vegetación.

- Lo que debemos hacer no es deshacernos de él- Dijo el dios de los dioses- sino, crear otro astro que le robe protagonismo:

- Yo tengo una idea, no se preocupen- les contestó el otro dios.


Los demás dioses se fueron despreocupados a sus lugares de trabajo.
Al día siguiente, Dión no existía más, había sido dividido en dos: un astro brillante y malhumorado llamado sol y otro apagado y dulce llamado luna.
Al principio se llevaban bien, pero con el paso de tiempo sus egos no le permitieron estar más juntos. La luna empezó a salir después de las 8 de las noche, luego de que se fuera el sol y volvía a su hogar a las 6 de la mañana, de ésta manera se creó la noche. El resto del tiempo el sol se quedaba en el cielo, así se creó el día.
La autora del relato: Narela Closas.



Bienvenidos

Éste sábado 29 de abril de 2012, se dió inicio al taller de escritura juvenil "Huellas de identidad". Para los profesores a cargo ha sido un placer encontrar en la alumna una verdadera escritora en potencia, una joya valiosísima.
A fín de ahorrarnos palabras, los invitamos a disfrutar y a deleitarse con la producción a la que nos referíamos anteriormente, tambien con aquellas que vayan surgiendo como fruto de los encuentros.
Nos despedimos con un saludo enorme para todos los navegantes de la red.

Los profes del taller