La noche siguiente empezó a salir el viento. El cual hacía que las puertas de la casa se abrieran y las ventanas gimieran.
La noche que seguía tambien pasó lo mismo, trabaron las puertas y ventanas, pero se abrían; escuchaban voces y más voces, llantos, risas, gritos. Los gemidos de las ventanas y más ruidos en el sótano, el bebé que lloraba junto a su madre, veían a una mujer que caminaba lento por su comedor. El sacerdote no quiso acercarse, su jefe se retiró antes, no era su jurisdccción.
*Las autoras de éste cuento, son alumnas del 9* año D, del Colegio Juan Francisco Maradona, de la ciudad de Beltrán, provincia de Santiago del Estero. Las alumnas son las siguientes: Tamara Reyes, Karen Gramajo, Yohana Lavaise, Mayra Pereyra, Carmen Santillán, Karina Valdés, Rita Carrizo.
¡Vaya, tenemos a la vista a una escritora-dark a la altura de Edgar Alan Poe.
ResponderEliminar¡Chica... enhorabuena!!
¡Genial escrito!
Solo diré algo en contra, este relato da para más, o sea, tiene todos los elementos, intriga, suspenso pero si se quiere, se puede extender, aunque como microrrelato está bien acabado, queda el suspenso abierto al lector.
¡Felicidades!