Como todos sabemos, Tokyo es una de las principales ciudades del mundo
gracias a sus avances tecnológicos que son exportados a todos lados. Pero, como
todo núcleo urbano tiene sus días buenos y malos. Para los japones uno de los
peores momentos que vivió Tokyo fue la catástrofe natural conocida como: "EL TERREMOTO".
Durante esa jornada de calor, la temperatura llegaba a los 40° grados y la ciudad, en medio de los
ruidos, no tenia ni idea de la cataclismo que se avecinaba.
Katy, mi hija de 10
años, jugaba tranquila en la pradera. Mi esposo estaba hablando por teléfono.
ENos encontrábamos de vacaciones en Japón. Somos de Estados Unidos . A mi esposo no le
gustan los ruidos de la ciudad, así que nos alojamos en una cabaña en
el campo.
-Mami, ¿hoy podemos ir a visitar la ciudad?- preguntó Katy, con la dulzura
que la caracterizaba.
-No lo sé amor, deberíamos preguntárselo a tu padre- le contesté.
-Mama, sabes que si le preguntamos va a decir que no. Vayamos nosotras dos mientras el duerma la siesta- me propuso Katy.
Yo acepté, también quería conocer la metrópoli.
Después de que le
contestara , Katy volvió a jugar afuera . Yo empecé a preparar el almuerzo.
Una comida japonés: sushi. No sé si lo hice bien, pero mi marido y mi hija comieron muy gustosos. Luego del almuerzo, mi marido, como supuse, se fue a tomar una siesta. El se levantaba muy temprano.
Salí con Katy y
caminamos un poco hasta llegar a una parada de autobuses. El coche llegó a
los cinco minutos. Ese colectivo nos condujo directamente al centro de Tokyo.
Con Katy empezamos a
recorrer todos los centros y tiendas del lugar . Habíamos comprado unos
recuerditos . No se muy bien en qué instante cambió todo.
Llevé a Katy al parque
a jugar un rato, luego mi niña me pidió ir a visitar un edificio ultramoderno. Nuevamente consentí. Nos encaminamos a uno de los mejores hoteles de la ciudad. Ella me arrastró hasta dentro del hotel. De la nada, empezó un temblor.
Desperté bajo unos
escombros. Todo estaba lleno de agua. Como pude, saqué los cascotes que
estaban sobre mi cuerpo. Miré a mi alrededor, había cadáveres ,y escasos sobrevivientes, por
todos lados. Katy no estaba cerca . La busqué por todos lados. Grité su
nombre varias veces. No obtuve respuestas. Empecé a buscar bajo los desechos.
En un momento, mi mano noto una superficie blanda. La desenterré como pude. Era mi bebé. Bueno, lo
que quedaba de ella, sus despojos. Hubiera
estado más tiempo con ella, pero los rescastistas me sacaron de ahí bastante rápido. Me pusieron anestesia.
Volví a despertarme en
el hospital. Mi esposo estaba a mi lado. Luego de asegurarse de que estuviera
bien, me gritó y regañó por haber llevado a nuestra hija a la ciudad, a su lugar
de muerte.
Jamas pude soportar la
pérdida de mi chiquita. Unos meses después mi marido me dejó. Intenté suicidarme dos veces. Estimo que esa es la razón de que hoy me encuentre internada en un hospital psiquiátrico.
Autora: Nare Closas

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