domingo, 27 de enero de 2013

Perspectiva de una sobreviviente


Como todos sabemos, Tokyo es una de las principales ciudades del mundo gracias a sus avances tecnológicos que son exportados a todos lados. Pero, como todo núcleo urbano tiene sus días buenos y malos. Para los japones uno de los peores momentos  que vivió Tokyo fue la catástrofe natural conocida como: "EL TERREMOTO".
           Durante esa jornada de calor, la temperatura llegaba a los 40° grados y la ciudad, en medio de los ruidos, no tenia ni idea de la cataclismo que se avecinaba.
            Katy, mi hija de 10 años, jugaba tranquila en la pradera. Mi esposo estaba hablando por teléfono.   ENos encontrábamos de vacaciones  en Japón.  Somos de Estados Unidos . A mi esposo no le gustan los ruidos de la ciudad, así que nos alojamos  en una cabaña en el campo.
-Mami, ¿hoy podemos ir a visitar la ciudad?- preguntó Katy, con la dulzura que la caracterizaba.
-No lo sé amor, deberíamos preguntárselo a tu padre- le contesté.
-Mama, sabes que si le preguntamos va a decir que no. Vayamos nosotras dos mientras el duerma la siesta- me propuso Katy.
Yo acepté, también quería conocer la metrópoli.
            Después de que le contestara , Katy volvió  a jugar afuera . Yo empecé a preparar el almuerzo. Una comida  japonés: sushi. No sé si lo hice bien, pero mi marido y mi hija  comieron muy gustosos. Luego del almuerzo, mi marido, como supuse, se  fue a tomar una siesta. El se levantaba muy temprano.
            Salí con Katy y caminamos un poco hasta llegar a una parada de autobuses. El coche  llegó a los cinco minutos. Ese colectivo nos condujo directamente al centro de Tokyo.
            Con Katy empezamos a recorrer todos los centros y tiendas del lugar . Habíamos comprado unos recuerditos . No se muy bien en qué instante cambió todo.
            Llevé a Katy al parque a jugar un rato, luego mi niña me pidió ir a visitar un edificio ultramoderno. Nuevamente consentí. Nos encaminamos a uno de los mejores hoteles de la ciudad. Ella me arrastró  hasta dentro del hotel. De la nada, empezó un temblor.
            Desperté bajo unos escombros. Todo estaba lleno de agua. Como pude, saqué los cascotes que estaban sobre mi cuerpo. Miré a mi alrededor, había cadáveres ,y escasos sobrevivientes, por todos lados. Katy no estaba cerca . La busqué por todos lados. Grité su nombre varias veces. No obtuve respuestas. Empecé a buscar bajo los desechos. En un momento, mi mano noto una superficie blanda.  La desenterré como pude. Era mi bebé. Bueno, lo que quedaba de ella, sus despojos.  Hubiera estado más tiempo con ella, pero los rescastistas me sacaron de ahí bastante rápido.  Me pusieron anestesia.
            Volví a despertarme en el hospital. Mi esposo estaba a mi lado. Luego de asegurarse de que estuviera bien, me gritó y regañó por haber llevado a nuestra hija a la ciudad, a  su lugar de muerte.
            Jamas pude soportar la pérdida de mi chiquita. Unos meses después  mi marido me dejó. Intenté suicidarme dos veces. Estimo  que esa es la razón de que hoy me encuentre internada en un hospital psiquiátrico.

                                                                                         Autora:  Nare Closas


                                                                                                          

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